Se inicia el Noviciado Interprovincial
"San Ignacio de Loyola"
Un signo de esperanza y de comunión para la misión de la Iglesia y la Compañía de Jesús en el Cono Sur.
Un paso histórico para la Compañía de Jesús en el Cono Sur
Con una emotiva celebración eucarística, se dio inicio oficial al Noviciado Interprovincial "San Ignacio de Loyola", ubicado en la ciudad de Montevideo, unificando la etapa inicial de formación de los jóvenes jesuitas provenientes de las provincias de Argentina-Uruguay, Chile y Paraguay.
Así se confirma y consolida un esfuerzo de colaboración apostólica, cuyas raíces espirituales e históricas se remontan a los inicios de la presencia de la Compañía de Jesús en la región, durante la primera mitad del siglo XVII, en la época de la antigua Provincia Paraqvaria.
Nuevos guías para la formación
Durante la ceremonia, asumieron formalmente su nueva misión los encargados de guiar espiritualmente a las nuevas generaciones de religiosos.
También se agradeció profundamente el invaluable servicio del Padre Juan Carlos Juárez SJ (Argentina-Uruguay), quien culminó su misión como maestro.
Los tres provinciales del Cono Sur
El encuentro contó con la presencia de los tres superiores provinciales de la región, quienes coincidieron en que este proyecto responde a la necesidad de mirar la misión eclesial desde una óptica continental y global.
Fronteras porosas y mirada universal
La integración de los novicios en una sola comunidad representa un retorno a las raíces de la orden fundada por San Ignacio de Loyola y el grupo de los primeros compañeros, donde la disponibilidad universal es clave desde el primer día de discernimiento.
"Un noviciado en donde novicios de cuatro países hermanos pueden compartir su formación inicial es una riqueza muy grande, porque de alguna manera significa esa tradición de la Compañía de Jesús en la que el jesuita entra por un territorio determinado pero desde los comienzos ya se abre a una dimensión universal."
Por su parte, el P. Juan Cristóbal Beitya SJ enfatizó que los fenómenos sociales contemporáneos exigen que las fronteras de la orden se vuelvan "porosas", no solo en términos geográficos, sino también espirituales y mentales.
"Hoy nuestro continente desafía nuestra misión con fenómenos que trascienden las fronteras. Eso implica estar preparados para enfrentarlos desde una lógica continental y no meramente provincial. Los jesuitas del futuro esperamos que tengan perspectivas más amplias para mirar, corazones más grandes para que quepan no solo los necesitados de sus territorios, y espíritus capaces de discernir llamados que vengan de más lejos."
Un signo de esperanza y colaboración para el Paraguay y la región
Desde la perspectiva de los Jesuitas del Paraguay, este paso es visto como una profunda renovación de la identidad religiosa y una respuesta directa a las problemáticas compartidas en el Cono Sur, tales como la pobreza, la desigualdad, las migraciones y el cuidado de los pueblos originarios.
"El Noviciado Interprovincial representa, ante todo, un signo de esperanza y de comunión para la misión de la Compañía de Jesús en el Cono Sur. En un tiempo marcado por grandes desafíos sociales, culturales y eclesiales, el hecho de que varias Provincias compartamos la formación inicial de nuestros jóvenes jesuitas manifiesta que la misión es más grande que nuestras fronteras provinciales y que estamos llamados a caminar juntos, discerniendo juntos y sirviendo juntos."
El P. Mendoza remarcó que el noviciado es el terreno donde se asientan las bases de la vocación a través de los Ejercicios Espirituales y el servicio a los vulnerables, un proceso que ahora se verá enriquecido por la diversidad de historias y acentos.
"Para la región del Cono Sur, este noviciado también es una escuela de colaboración apostólica. Formar jesuitas juntos nos ayuda a mirar estos desafíos con una perspectiva regional y no solamente local. Nos recuerda que la Compañía de Jesús nace para la misión universal y que, en un mundo fragmentado, estamos llamados a ser hombres capaces de tender puentes, reconciliar y generar fraternidad."
"Las vocaciones no son 'propiedad' de una Provincia; son un don de Dios para toda la Iglesia y para la misión universal de la Compañía." Con estas palabras, el provincial paraguayo extendió un llamado de corresponsabilidad a los miembros más antiguos de la Compañía, instándolos a acompañar este proceso con humildad y a comprender que las vocaciones pertenecen a toda la Iglesia.